junio 01, 2008

el fin

¿Pueden ver el polvo acumularse aquí?. Por supuesto que no, esto es digital. Pero es como que se acumulara. Y se seguirá acumulando. Esto se acabó, señores.

Gracias por la lectura, gracias por los comentarios.

mayo 13, 2008

imagen mental (ii)

Una pareja ya mayor se besa a la sombra de un pilar, buscando algo de oscuridad cuando ya amanece.

mayo 12, 2008

imagen mental (i)

Un auto chocado, destrozado, arriba de un remolque igual de chocado, rumbo a ninguna parte.

mayo 04, 2008

dejar la casa

Viví en esta casa desde los 5 años. Tengo recuerdos de antes de llegar a ella y son todos memorables. Una espectacular infancia preescolar. Esos son recuerdos de una plaza donde había poco espacio para tristezas, las que iban más por el lado de estar horas frente al plato de comida.

Pero más allá de mañas, mi vida propiamente tal, 23 años de mi vida, fueron íntegramente pasados en esta casa en la que ahora puedes sentir el eco en las habitaciones vacías.

Vacía la casa se siente inhóspita, fría. Vacía no es mi casa. Tampoco será la casa de nadie, eso si. Su fino diseño arquitectónico será pronto parte del pasado cuando se construya un probablemente desabrido edificio corporativo de 3 pisos.

Sin los muebles, sin los cuadros, se puede ver cómo la pintura está manchada, sucia. Siento vergüenza de pensar que pude vivir rodeado de esos muros.

Los gatos, nerviosos, no encuentran la cama donde echarse, no encuentran a sus dueños, no encuentran las sillas del comedor donde siempre esperan creyendo estar escondidos. Encuentran una caja aún sin sellar y por unos momentos hallan algo de confort ahí.

Tiempo atrás. Cinco meses, cuando empiezan las gestiones de venta. Camino un día de noche por la casa oscura, camino prendiendo y apagando luces a medida que paso por los lugares. Y recuerdo. Recuerdo el miedo que sentía cada vez que cruzaba ese hall vidriado que me llevaba a la cocina. Recuerdo el árbol de navidad cada año instalado en medio de las plantas del jardín interior. Recuerdo mi primera fiesta de cumpleaños en sexto básico, los niños en un lado, las niñas en otro, nerviosos porque teníamos que sacarlas a bailar. Recuerdo los almuerzos familiares con mis abuelos, en que siempre terminábamos animadamente hablando cosas sin sentido por el mero afán de hacerlo (y a mi abuela sin entender el gusto familiar por semejante técnica de conversación). Recuerdo unos besos escondidos en la cocina, mientras todos duermen.

Recuerdo la hamaca entre el nogal y el limonero, mirando la gran jaula de pájaros, mientras por el suelo corrían los cobayos. Recuerdo la eterna promesa infantil de una gran piscina en el patio al que dan los dormitorios. Recuerdo la noche en que con mi hermano decidimos tras acostarnos irnos a acampar al patio sin avisar a mamá, y tamaña conmoción que generamos.

Y lloré, sintiendo la amargura de tener que dejar atrás lo que es tuyo.

Vuelta al presente. Esta casa es tan sólo una caja vacía. Una hermosa caja vacía, una caja llena de recovecos. Y así como está es una caja que ahora sólo asocio a un último par de años tristes que espero dejar atrás.

abril 30, 2008

renuncia

En forma más o menos repentina aparece una oportunidad de trabajo. Mejores ingresos al cabo de un tiempo, pero por sobre eso, mejores condiciones, mayores recursos para trabajar, para ser más resolutivo, para estar más tranquilo.

Ello sin contar una cercanía considerable con mi nuevo domicilio.

Decido aceptar y renunciar a mi trabajo. Mi jefa no se lo esperaba, y claramente termina siendo un shock absoluto. Supe que está molesta, y no la culpo, yo estaría igual, pero hay momentos en que hay que tomar decisiones, aprovechar oportunidades.

Pero no es eso lo que me preocupa. El problema es decir adiós. Decirle adiós a tus pacientes, decirles que ya no serás tú el que los controle, terminar de golpe una relación que forjaste de a poco.

Tengo celos. Con quien se verán ahora, los tratarán bien, sabrán alguna vez esas causas tan privadas para ser como son, los acogerán cuando lo único que quieren es que los escuchen un rato.

Llegará alguien mejor que yo que no los abandone tan pronto. Olvidarán primero mi nombre, luego la barba, los lentes, la cara del doctor.

Por supuesto, no todo es triste, no todos tus pacientes despiertan ternura y cariño, y con muchos es un por fin no te veo más. Pero son tantos más los que me siento culpable de dejar.

Y asimismo dejar un equipo que te apreciaba, paramédicos, administrativos que se sentían apoyados por mi, gente con la que nunca dejé de sentirme querido.

Dejar atrás un lugar que amaste, que amas, duele. Es tu dolor, es el dolor de los que dejas. Esperas que comprendan y te dejen ir, pero anhelas que te recuerden. Que digan que el doc fue un buen médico, que ojalá que vuelva.

----------------
Now playing: Nick Drake - Place to Be
via FoxyTunes

abril 03, 2008

número uno

"Don’t you ever wonder if this will to win is a weakness?"

Number One, Marillion


En los últimos siete días he sentido dos veces la muerte tras mis pasos. La primera al cruzar población La Victoria a las 2AM del día del "Joven Combatiente", esquivando barricadas hechas de fogatas, árboles o semáforos derribados, siendo pasajero de un chofer atemorizado, pero más bien alcoholizado en cuyo acelerado paso buscando la salida a la locura de un submundo que preferiríamos no conocer está siempre el riesgo de un volcamiento o choque, que afortunadamente no ocurre.

La segunda, al término de una competencia de nado amateur. No dudé en inscribirme: Medio día sin trabajo, y por sobre ello, saberse posible o casi seguro ganador. Nadie podría negar que se trata de un sentimiento grato.

Cinco nadadores, tres medallas. La dorada me espera.

En sus marcas, listos, YA.

Partir por el piquero, no tan profundo, necesito que me de un avance importante. No lo logro, noto a mi competencia está a los lados. Tengo que mostrar que la técnica es importante, necesaria. Brazadas perfectas, respiro cada 4 brazadas, puedo ver que ya no se ve la competencia, pero eso no me da tranquilidad. Escucho los gritos afuera, sin saber bien a quién dan apoyo, lo tomo como un aliciente.

Gano. Gano con holgura. Intento aparecer como que no sé quién ganó, pero gané. Escuchas tu nombre en los parlantes. Aplausos. Sonrisa entre cada inspiración profunda.

De pronto todo se desmorona. El juez decide anular la competencia. Un nadador erró el camino y en su paso arrastró a otro competidor a la derrota.

Frustración, amargura, enojo. Pica. Múltiples escenas con múltiples personas del pasado pasan por mi mente, todas diciéndome lo mismo, no seas picado. ¿No soy picado, ya? Respondo en un tono agresivo. Hoy es diferente. Hoy si que estoy picado.

La repetición se realiza prácticamente de inmediato. Mi corazón, roto más de una vez, ahora late a una frecuencia que prefiero no calcular. Cansado, apenas puedo hablar. Se propone hacer una competencia más corta. A la mierda, digo, pero las palabras no alcanzan a salir de mi boca. Démosle nomás, igual que la anterior, logro decir enseguida. Creo que me escuchan.

En sus marcas, listos, YA.

Nuevamente el piquero resulta ser inadecuado. A la técnica ahora le falta la fuerza muscular para propulsarse en el agua. Mis respiraciones deben ser más frecuentes. Escucho los gritos, y se hace más y más difícil llegar hasta el lugar del que provienen. Estiro mis brazos buscando ese borde que no llega, hasta que llego, al momento que escucho sobre mi “segundo”. No puedo ocultar mi desazón, pero tampoco puedo hablar siquiera, y mi palidez sorprende y asusta a los otros. Al podio, foto de rigor, dando la mano al perdedor del primer lugar.

Taquicárdico media hora después de la derrota, la fatiga y la disnea se mezclan con la rabia y la impotencia.

Hoy me arrebataron algo que era mío. Hoy perdí el reconocimiento, hoy fui un segundo dando el triunfo a un eterno segundón cuyo único triunfo seguramente será el de hoy, por siempre perdido ante el sentido de ganar cuando todos saben que no fuiste tú el verdadero ganador.

Al menos por hoy esta plata que tengo colgando enfrente mío, primera medalla de mi vida, es de oro, oro puro. Oro de triunfo.

¿Picado yo?

marzo 30, 2008

estimados anónimos

Hace pocos días don anónimo comentó en un post de hace algo más de un año:
Símplemente eres un sinvergüenza.
Tendría que caerte la cara de vergüenza solamente por opinar como lo haces sobre un acromegálico.Imagino que los que te ríen las gracias no saben de lo que estás hablando.
Das asco.
La verdad es que lo de sinvergüenza podría tomarlo como un piropo. Y me encanta que me piropeen. Pero ciertas maneras en el texto del personaje -especialmente que diga que doy asco- me indican de que no le caí muy bien.

Y eso que sólo dije que un acromegálico es feo. Tengo la impresión de que he dicho cosas peores por aquí, y que mi estimado lector tiene un pésimo sentido del humor. Mejor que ni vea cosas como a Achmed, the dead terrorist.

(Silence! I kill you!!)

..

Hace algunas semanas llegó este otro comentario:
Al fin te descubrí (...) Qué tal todo por allá? Nos vemos.
Ah.. alguien nos vigila.
Estoy casi seguro de quién es este otro anónimo. De hecho, lo más probable es que sea una anónima en cuya casa había estado pocos días antes. Por supuesto, podría equivocarme, pero ¿para qué usar un tonito sutilmente amenazante?.

No es el único anónimo que me deja comentarios haciéndome saber que me conoce, y la verdad es que honor a la amistad debo decir que preferiría que me llamaran por teléfono y me dijeran lo mismo por medios un poco más tradicionales que un comentario en clave anónima.

No se le pueden pedir peras al olmo, y lamentablemente pareciera que hay tantos tontos graves como amigos que prefieren irse por el lado izquierdo de la vida.

marzo 18, 2008

notas de viaje: santiago, chile

Concepción, Parque de Lota, Puerto Varas, Yan Kee Way, Saltos del Petrohué, Lago Todos los Santos, Peulla, Puerto Frías, Lago Frías, Puerto Blest, Lago Nahuel Huapi, Puerto Pañuelo, Bariloche, Isla Victoria, Bosque de Arrayanes, El Bolsón, Lago Puelo, Villa Angostura, Villa Traful, Lago Mascardi, Lago Gutierrez, Lago Correntoso, Rio Manso (nada de manso haciendo rafting), Cascada los Alerces, Monte Tronador, Ventisquero Negro, Garganta del Diablo, Cerro Otto...

...Santiago.

Probablemente me olvide de algo, y probablemente en un par de años al mirar alguna de las más de 1500 fotos no recuerde bien qué era esto o aquello, me confunda de lago, surja en mi mente que el hotel tenía vista al Nahuel Huapi cuando en realidad veía dos paredes con dos ventanas que ni siquiera eran azules.

(Lo que me recuerda que amé ser un little pervert y que aprovechando mis dos semanas de soledad -y de no vivir con papá y santa madre- pude hacer eso de andar en pelotas en mi habitación, lo que se transformó en algo irresistible, sin importarme que desde las ventanas de las otras habitaciones pudieran verme)

(kinky little boy)

Todo lo que comienza tiene su final. Es algo que a veces cuesta un poco más de la cuenta asumir, pero aquí terminan estas notas de viaje así como acabaron mis vacaciones. Mucho quedó sin contar, y mucha historia que ameritaba publicación, pero en cambio irán al torbellino del olvido

Es quizás el momento de comentar que ninguna de esas historias sin publicar incluía alguna nota ni medianamente erótica (más a mi propio pesar que el de cualquiera de mis lectores), aunque si una demostración de que ser tímido no lleva a nada y que sólo puede hacerte perder el objeto de tus intereses en manos de un alemanoide con más gracia que la propia.

Y ahora, a trabajar.

marzo 16, 2008

notas de viaje: ruta 5 sur

Ya es de noche, cuatro horas de viaje, ocho aún por venir. Es el retorno final a casa. No sé donde estoy, aunque una cierta intuición me hace sospecharlo. El sueño dista de asomarse, y la cabeza da vueltas sobre lo mismo.


No importa donde sea, viajar en bus me genera la amarga sensación de dejar atrás. Es tanto lo que dejas atrás, pero cuando vas a esta velocidad incluso tratar de tomar los recuerdos que se escapan se hace difícil.

Pienso a veces que en el pasado debí hacer alguna vez algo loco, deviarme del viaje, hacer algo notoriamente demostrativo. Nunca lo hice, y ahora sólo me queda llegar a Santiago y que la vida de alguna forma continúe. Lo loco quedará para un futuro.

Corro la cortina, afuera, oscuridad, gotas de agua impregnan la ventana. ¿Llueve o ya se detuvo?
Ojala no se hubiese detenido.

marzo 14, 2008

notas de viaje: cruce fronterizo cardenal samoré

Se acaban las vacaciones, se acaba Argentina. El primer paso antes de dejar mi santuario vacacional es el paso por la aduana argentina, donde el chofer advierte: en el lado chileno los hombres abordo sacarán todo el equipaje del portamaletas para la revisión por parte del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Y bien en el lado chileno, francesitos, cariocas y varios pillos chilenos y argentinos se hacen los lesos, pasan al baño o simplemente se quedan mirando, mientras que quien escribe, otro chileno a mi imagen y semejanza salvo los lentes y un alemanoide de buen corazón nos afanamos en la tarea de vaciar la carga del bus.

Luego corresponde el paso por Policía Internacional, y a la salida el chofer me dice ok, sos voluntario, venite a la cinta conmigo y vamos recibiendo los bolsos autorizados, categorizados como inofensivos para nuestra limpia, radiante y libre de enfermedades patria chilena.

Mi misión es depositar en el baúl de equipaje los bolsos según vayan a Osorno, Puerto Varas o Puerto Montt. Voy colocándolos como quisiera que pusiera mi propio equipaje hasta que el chofer me dice hueon, tíralas nomás, avísame cuando venga la tuya pa ponerla con cuidado. Cuando un bolso sin nombre aparece y nadie sale a su llamado me dice, cual compinche, estos hueones mira como pierden las weás.

Terminada la tarea, le pregunto por a quién le pasamos la declaración del SAG. Olvidáte, si no las pidieron es joda de ellos.

Vuelvo al bus con una clara confusión. ¿es chileno? ¿argentino?, ¿o es que los viajes de ida y vuelta lo han vuelto loco?